viernes, 4 abril 2025

Creemos en un Dios enferemero

Víctor Chacón, CSsR

Hace ya algunos meses, empecé mi mañana como siempre, temprano en la sacristía leyendo la Palabra de Dios de ese día, preparando la misa que iba a celebrar a primera hora. Muchos días leo y me dejo sorprender por esa Palabra, pero aquel día Dios gritaba con fuerza y con insistencia su mensaje. Tocaba leer Isaías 30: “La luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure las llagas de sus golpes”. Y después el Salmo 146: “Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas”. Y para remate final Mateo 9, 35 y siguientes:  “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis”.

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